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No era amor… era ajedrez con espinas.

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Uyuyú… ahora es. Ramona creyó que esta vez sí. Que por fin había llegado alguien con alma. Alguien que hablaba bonito, sonreía suave y la miraba como si fuera poema. Pero resulta que no era amor… Era estrategia. Él no llegó a quedarse. Llegó a estudiar el terreno, a moverse con cuidado, a decir lo justo, y a sacar lo que podía. Y Ramona, con su alma sin filtros y su ternura en bandeja, le abrió la puerta, el corazón… y hasta la agenda. Le creyó los silencios, los “te pienso”, los “contigo me siento en paz”. Pero cuando encontró una jugada mejor, cuando ya no le convenía seguir jugando con ella, le dio jaque mate. Así, sin remordimiento. Sin una explicación. Y sin una sola gracia. Y sí, dolió. Dolió ver cómo lo que parecía flor… era un cactus con colonia. Pero Ramona no se quedó ahí. Porque una cosa es caer… y otra, muy distinta, es quedarse caída. Ella entendió que el error no fue amar. Fue entregarlo todo a quien solo vino a jugar. El amor no se pierde, Ramona. Se transforma. Ese tiem...

Ramona y el Límite Invisible de la Empatía

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Ramona y el Límite Invisible de la Empatía Por Ana Ramona Fermín de Saavedra Contadora | Administradora | Especialista en Gestión Humana Creadora de Las Travesuras de Ramona Ramona siempre pensó que ser empática era su mayor virtud. Y lo era. Escuchaba sin interrumpir. Sostenía silencios incómodos. Justificaba actitudes ajenas con frases como: “Seguro está pasando por algo.” Y cuando alguien la trataba mal… callaba. Porque entendía. Porque era comprensiva. Porque no quería herir. Hasta que un día, después de una conversación que le dejó el pecho apretado, se escuchó diciendo algo que no le gustó: “Es que yo aguanto mucho.” Y ahí, en esa frase tan corta, entendió tanto. Porque la empatía no debe ser una excusa para soportarlo todo. Ni una justificación para tolerar lo que duele. Fue entonces cuando comenzó un proceso profundo de inteligencia emocional. Aprendió que no se trata solo de entender las emociones de los demás… También de reconocer las propias. De escucharse. De hacerse caso. ...

“Esa mujer no se disfraza de profesional… lo es”

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“Esa mujer no se disfraza de profesional… lo es” Por Ana Ramona Fermín de Saavedra Contadora. Administradora. Especialista en Gestión Humana. Directora de Soluciones Simples, SRL Creadora de Las Travesuras de Ramona En el mundo laboral, la imagen muchas veces se confunde con apariencia. Pero hay mujeres que no se visten solo para cumplir un código de vestimenta. Se visten para contar una historia. Para enviar un mensaje sin hablar. Para liderar con presencia, sin necesidad de imponerse. Durante años, me formé en lo técnico: Dominé la contabilidad, perfeccioné la administración, y me especialicé en gestión humana. Pero fue en el día a día, en medio de decisiones difíciles, equipos diversos y procesos por transformar, donde descubrí lo que realmente me define: •La capacidad de combinar estrategia con sensibilidad. •De liderar con disciplina, pero también con alma. •De usar la imagen como una herramienta de coherencia, no de apariencia. Cada pieza que uso cada blazer, cada tono neutro, ca...

 “Esa mujer… no es normal”

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 “Esa mujer… no es normal” Por Las Travesuras de Ramona Dicen que en toda oficina hay un protocolo. Que el blazer debe ser neutro. Que la voz debe sonar segura. Y que las emociones, si acaso, se guardan en la gaveta del escritorio… al lado del café frío y los clips sin usar. Pero un día, ¡ pum !. La puerta se abrió. Y entró ella. No caminó. Fluyó. No saludó. Encantó. Llevaba un pantalón que no pedía permiso. Un blazer beige que hablaba por sí solo. Y una mirada que decía: “ Traje el informe… y también traje mi esencia.” Ramona la miró desde su cubículo con una galleta en la mano y un pendiente en la cabeza. y lo supo de inmediato: esa mujer no es normal. Porque sí, organiza procesos, lidera equipos, hace magia en Excel (y sin gritarle al mouse). Pero también lleva labial rojo los lunes. Y cree que el respeto no se exige, se inspira. Su imagen es como un buen postre: sofisticada, pero con chispa. Delicada, pero inolvidable. Ella es la prueba viviente de que se puede ser jefa sin de...

¿Nadie es indispensable? La gran mentira disfrazada de gestión moderna.

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¿Nadie es indispensable? La gran mentira disfrazada de gestión moderna Por Las Travesuras de Ramona Durante años, se ha repetido con frialdad una frase que pretende sonar profesional: "Nadie es indispensable." Se escucha en oficinas pulcras, en los pasillos corporativos, en los reportes de gestión, y también... en despedidas incómodas, de esas que incomodan más por lo que callan que por lo que dicen. Y aunque en papel puede parecer cierta, en la práctica es una media verdad cargada de cinismo. Porque esconde una mentira más grande: la de minimizar la esencia humana que realmente transforma los lugares de trabajo. Sí, claro, las empresas siguen funcionando. Los procesos continúan. Los archivos se abren. Los correos se contestan. Pero lo que no se puede reemplazar tan fácilmente... es la forma en que tú haces lo que haces. El sello que no aparece en los informes No todo el mundo puede hacer lo que tú haces... Y mucho menos, como tú lo haces. Tu marca no se resume en un currícul...

Cuando liderar duele: la factura emocional del entorno laboral tóxico.

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Cuando liderar duele: la factura emocional del entorno laboral tóxico. Por Ana Ramona Fermín de Saavedra Contadora, Administradora y Especialista en Gestión Humana. Directora de Soluciones Simples, SRL Creadora de Las Travesuras de Ramona. Hay días en los que no duele el trabajo, duele la forma en que se trabaja. Duele el silencio entre compañeros, duele el miedo a hablar, duele no sentirse visto, valorado ni escuchado. Aunque se hable de liderazgo, productividad y cultura organizacional, la verdad es que muchas personas entran a sus oficinas cada día con el corazón apretado y la mente en modo supervivencia. Desde la contabilidad aprendí a leer estados financieros, pero hay algo que nunca encontré en una hoja de Excel: el costo emocional de un liderazgo tóxico. ¿Cuánto pierde una empresa cuando su gente trabaja con miedo? ¿Cuánto talento se apaga sin renunciar? ¿Cuántas ideas se ahogan por temor al juicio o a la represalia ? Como administradora, sé que las estructuras organizacionales ...

¿𝐸𝑙 𝑡𝑎𝑙𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑒 𝑜 𝑠𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑡𝑟𝑢𝑦𝑒?

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¿𝐸𝑙 𝑡𝑎𝑙𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑒 𝑜 𝑠𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑡𝑟𝑢𝑦𝑒? 𝑈𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑛̃𝑎𝑛𝑎, 𝑅𝑎𝑚𝑜𝑛𝑎 𝑠𝑒 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜́ 𝑐𝑜𝑛𝑣𝑒𝑛𝑐𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑖𝑎. 𝑆𝑒 𝑎𝑚𝑎𝑟𝑟𝑜́ 𝑢𝑛𝑎 𝑡𝑜𝑎𝑙𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑐𝑎𝑝𝑎, 𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑟𝑜́ 𝑎𝑙 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑗𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑎 𝑓𝑖𝑟𝑚𝑒𝑧𝑎 𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑙𝑖́𝑑𝑒𝑟 𝑦 𝑠𝑒 𝑑𝑖𝑗𝑜: “𝐻𝑜𝑦 𝑚𝑒 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑜 𝑎𝑙 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑜 𝑚𝑖 𝑡𝑎𝑙𝑒𝑛𝑡𝑜… 𝑦 𝑐𝑜𝑛 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑛𝑔𝑜 𝑚𝑎𝑑𝑢𝑟𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑟𝑡𝑒𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑖 𝑎𝑐𝑎𝑠𝑜.” 𝐶𝑖𝑛𝑐𝑜 ℎ𝑜𝑟𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠, ℎ𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑓𝑟𝑎𝑐𝑎𝑠𝑎𝑑𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑝𝑎𝑛𝑐𝑎𝑘𝑒𝑠, 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑓𝑖𝑛𝑎𝑑𝑜 𝑐𝑎𝑛𝑡𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑆ℎ𝑎𝑘𝑖𝑟𝑎 𝑦 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜 𝑒𝑛 𝑈𝑁𝑂 𝑐𝑜𝑛 𝑢𝑛 𝑛𝑖𝑛̃𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑖𝑠 𝑎𝑛̃𝑜𝑠. 𝑇𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑐𝑎𝑚𝑎, 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑟𝑒𝑠𝑝𝑜𝑠 𝑎𝑙𝑏𝑜𝑟𝑜𝑡𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑙 𝑒𝑔𝑜 𝑙𝑖𝑔𝑒𝑟𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑐ℎ𝑎𝑚𝑢𝑠𝑐𝑎𝑑𝑜, 𝑠𝑒 𝑝𝑟𝑒𝑔𝑢𝑛𝑡𝑜́: “¿𝑌 𝑠𝑖 𝑒𝑙 𝑡𝑎𝑙𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑚𝑖́𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎́ 𝑚𝑎𝑙 𝑢𝑏𝑖𝑐𝑎𝑑𝑜? ¿𝑌 𝑠𝑖 𝑙𝑜 𝑚𝑖́𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠...