“Esa mujer… no es normal”

 “Esa mujer… no es normal”


Por Las Travesuras de Ramona

Dicen que en toda oficina hay un protocolo.

Que el blazer debe ser neutro. Que la voz debe sonar segura.

Y que las emociones, si acaso, se guardan en la gaveta del escritorio…

al lado del café frío y los clips sin usar.

Pero un día, ¡pum!. La puerta se abrió. Y entró ella.

No caminó. Fluyó.

No saludó. Encantó.

Llevaba un pantalón que no pedía permiso. Un blazer beige que hablaba por sí solo.

Y una mirada que decía: “Traje el informe… y también traje mi esencia.”

Ramona la miró desde su cubículo con una galleta en la mano y un pendiente en la cabeza.

y lo supo de inmediato: esa mujer no es normal.

Porque sí, organiza procesos, lidera equipos, hace magia en Excel (y sin gritarle al mouse). Pero también lleva labial rojo los lunes.

Y cree que el respeto no se exige, se inspira.

Su imagen es como un buen postre: sofisticada, pero con chispa.

Delicada, pero inolvidable.

Ella es la prueba viviente de que se puede ser jefa sin dejar de ser humana. Que se puede llevar tacones… y también propósito.

Y que en el mundo corporativo hay espacio para la estrategia y para el alma.

Porque cada vez que se pone ese saco blanco o esa camisa estructurada, no se está vistiendo solo para trabajar.

Se está recordando a sí misma y al mundo entero. Que su lugar no se improvisa. Se conquista.

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