Cuando generas molestia en otros, no siempre es un problema. A veces, es una señal de que vas bien.

Cuando generas molestia en otros, no siempre es un problema. A veces, es una señal de que vas bien.

En un mundo donde muchos eligen la comodidad de lo predecible, tu autenticidad puede resultar incómoda.

Y está bien.

No estás aquí para pasar desapercibida.

Estás aquí para dejar huella.

Para aportar valor. Para ser tú, aunque eso mueva estructuras.

Cuando tu voz incomoda, cuando tus ideas sacuden, cuando tu presencia se nota es porque algo estás haciendo bien.

Porque molestar no siempre es sinónimo de conflicto; a veces, es el reflejo de tu impacto.

Y aunque intenten minimizarte, frenarte o desvalorizar lo que haces, recuerda esto:

Lo que es tuyo, aunque te lo quiten te toca.

Y cuando te toca, el universo con su forma inesperada de justicia te lo regala mil veces.

En otro momento, en otra forma, con más fuerza.

Que no te detenga la incomodidad que generas.

Que no te asuste la reacción de quienes no entienden tu esencia.

Que no se te olvide quién eres, ni para qué estás aquí.

Hay personas que brillan aunque las apaguen. Y caminos que se abren solos cuando es tu alma quien los camina.

Uyuyú… ahora es!.

Sigue brillando, aunque incomode.

Sigue avanzando, aunque no aplaudan.

Sigue siendo tú aunque moleste.

Por: Las Travesuras de Ramona.

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