¿Nadie es indispensable? La gran mentira disfrazada de gestión moderna.
¿Nadie es indispensable? La gran mentira disfrazada de gestión moderna Por Las Travesuras de Ramona Durante años, se ha repetido con frialdad una frase que pretende sonar profesional: "Nadie es indispensable." Se escucha en oficinas pulcras, en los pasillos corporativos, en los reportes de gestión, y también... en despedidas incómodas, de esas que incomodan más por lo que callan que por lo que dicen. Y aunque en papel puede parecer cierta, en la práctica es una media verdad cargada de cinismo. Porque esconde una mentira más grande: la de minimizar la esencia humana que realmente transforma los lugares de trabajo. Sí, claro, las empresas siguen funcionando. Los procesos continúan. Los archivos se abren. Los correos se contestan. Pero lo que no se puede reemplazar tan fácilmente... es la forma en que tú haces lo que haces. El sello que no aparece en los informes No todo el mundo puede hacer lo que tú haces... Y mucho menos, como tú lo haces. Tu marca no se resume en un currícul...